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Renting o compra: cuándo merece la pena cada una


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La relación del ser humano con los coches ha cambiado y sigue cambiando. No sólo nos referimos a la forma de desplazarse con las nuevas formas de movilidad colaborativa, sino que ponemos el foco en la posesión.

Antes ser dueño de un coche generaba un estatus que, con el paso del tiempo, se ha ido diluyendo. Ese hábito tan asentado de la propiedad que tenía el ser humano ya no tiene tanto peso, ahora preferimos pagar por ese servicio que necesitamos en un momento concreto o durante un período determinado. El renting ha contribuido a este cambio de paradigma, pero, lo cierto es que todavía quedan conductores que sienten esa necesidad de tener un coche en propiedad. Si eres uno de ellos o si estás en limbo de la decisión, analizamos para ti cuándo te conviene el renting frente a la compra. ¿Vamos?

¿Qué es mejor: el renting o la compra?

Ante una pregunta que cuestiona cuándo es más recomendable una opción u otra, siempre habrá un depende. El caso del renting y la compra no es diferente: siempre irá en función del perfil del conductor.

Eso sí, no es el único punto en común porque si algo une a ser humano es la eterna búsqueda de la fórmula para ahorrar dinero y tiempo… sin renunciar a disfrutar. Y en esa aventura, el renting de coches se convierte en un gran aliado porque te libera de tantas gestiones y gastos que solamente tienes que hacer una cosa: disfrutar sólo de lo bueno de tener coche.

El desembolso inicial

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Compra:

Cuando el conductor se plantea tener un coche nuevo y se decanta por el renting, el acceso es tan sencillo como firmar el contrato… y ya. Eso sí, en algunos casos es posible que le pidan una señal o un aval cuya cifra no tendrá nada que ver con la entrada que hay que pagar cuando compramos un coche con la fórmula tradicional.

A estos miles de euros correspondientes al desembolso inicial, tenemos que añadir que, en muchas ocasiones cuando se financia el coche con la marca o a través de una oferta puntual, la cuota final será mucho mayor que el resto de los pagos mensuales.

Gestiones del coche

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Compra:

Con el renting, el conductor se olvida de todas las gestiones relacionadas con el coche. Y con gestiones nos referimos a la búsqueda del seguro que mejor se adapte a nuestro vehículo nuevo y a nuestras necesidades. A esto hay que añadir el pago del impuesto de matriculación, el de circulación, que debe abonarse cada año, y la Inspección Técnica del Vehículo (ITV) cuando el coche cumple cuatro años.

Cuando compramos un vehículo, éste es nuestro y tenemos que asumir todas estas tareas y costes.

Renting de coches o comprar coches

Mantenimiento del coche

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Compra: ❌

La cuota mensual del renting incluye todo aquello que está relacionado con el mantenimiento del coche. De esta forma, el conductor se olvida de las revisiones oficiales, de las reparaciones o del cambio de neumáticos porque es la empresa de renting o la propia marca la que se encarga de avisarle y de gestionarlo. Eso sí, debemos tener en cuenta que estos servicios estarán incluidos siempre que entren dentro de la normalidad, aquellas averías que se deriven de una mala praxis al volante no están incluidas.

En el caso de ser propietarios del coche, el paso por el taller (tanto las citas oficiales como las reparaciones o sustituciones puntuales) o el cambio de las ruedas serán cosa nuestra.

Libertad de kilómetros

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Compra:

A la hora de firmar el contrato de renting, se estipula un kilometraje ‘máximo’ anual. Lo entrecomillamos porque sí que puedes recorrer una distancia mayor, el único inconveniente es que tendrás que pagar una penalización. De igual forma, si no llegas a la cifra pactada, recibirás una bonificación.

Cuando compras un coche, tienes libertad de movimientos sin tener que mirar cuántos kilómetros haces. Lo único que deberás tener en cuenta es la gasolina, algo que también corre de tu cuenta en el renting.

Cambiar de coche

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Compra:

Con el renting, la posibilidad de cambiar de coche es una realidad. Lo cierto es que para algunos conductores esto no supone una ventaja, pero otros muchos sí. No en vano, no sabemos qué nos depara el futuro y tampoco conocemos cómo van a cambiar nuestras necesidades y, quizás, nuestros gustos. El renting te da esa flexibilidad de cambio, incluso antes de que acabe el contrato que hayas firmado ya que si necesitas otro coche puedes cambiar… pagando una penalización que puede llegar a compensarte en función de tu situación.

En cambio, cuando un conductor decide comprar un coche sabe que ese será su compañero durante muchos años. Es más, en España la edad media del parque automovilístico es de más de 12 años.

Renting de coches o comprar coches

Venta del coche

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Compra:

Al hilo del punto anterior, es inevitable pensar en qué ocurrirá con el coche cuando cambien nuestras necesidades o cuando nuestra relación con él llegue a su fin. Con el renting existen tres opciones:

  • Renovar el contrato de renting con un vehículo nuevo
  • Comprar el coche
  • Devolver el coche

Sea como sea, es la empresa la que se encarga de todos los trámites y el usuario no pierde dinero debido a la depreciación del vehículo.

Sin embargo, cuando somos dueños de un coche debemos ser conscientes de que en el momento de ser matriculado pierde, de media, un 20% de su valor; una cifra que va incrementándose con el paso del tiempo hasta estabilizarse. De esta manera, si las circunstancias nos llevan a este escenario, como propietarios siempre perderemos dinero… por no mencionar todo el papeleo y las gestiones que implica la venta.

Perfil del conductor: particular

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Compra:

Cuando se trata de un conductor particular, el renting se convierte en la fórmula más adecuada siempre y cuando le vaya a sacar el máximo rendimiento respetando, por ejemplo, el kilometraje del contrato.

En cambio, la compra se ajusta más si tiene pensado dar un uso esporádico al coche. Aunque en este caso, el renting flexible también es una opción muy recomendable.

Perfil del conductor: autónomo o empresa

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Compra:

Las cosas cambian cuando detrás del conductor hay una empresa o un autónomo ya que, en cualquiera de los dos casos, el renting siempre decantará la balanza a su favor. Si se trata de una empresa, el renting da la posibilidad de crear una flota del tamaño que sea. En el caso de los autónomos les interesará cuando el coche sea un gasto necesario para su actividad.

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